miércoles, 7 de abril de 2010

Hay quienes tienen la idea que ser freegan es, básicamente, ser un tipo flojo, interesado en tener una vida fácil y sin esfuerzo; mediocre, carente de ambiciones y resignado a vivir una vida de miseria antes que ser "productivo", incorporándose al mercado laboral. También se le puede criticar de "anarquista", antisocial y, en resumidas cuentas, un verdadero paria. Obviamente, quienes piensan así cometen el error de juzgar al freegan basándose únicamente en las apariencias superficiales. De hecho, una de las debilidades del movimiento freegan es precisamente lo contrario: es decir, un movimiento que debería (al menos teóricamente) agrupar a personas verdaderamente míseras, sin demasiada formación cultural y poco favorecidas (si no es que declaradamente perezosas), lo que haría del movimiento freegan un fenómeno de masas y no sólo una "excentricidad" , en realidad está compuesto mayoritariamente por personas comprometidas con valores e ideales elaborados y producto de una reflexión que les conduce a adoptar el modelo freegan mucho más por convicción que por necesidad.

Por tanto, es de cierto modo comprensible el desdén con que usualmente se ve desde afuera nuestro estilo de vida; no podría ser de otra forma en una sociedad gobernada por el consumismo, dirigido a su vez por los maquiavélicos intereses de empresarios, medios de comunicación y grupos políticos para quienes el único valor que hay en las personas depende del contenido de sus bolsillos, de las propiedades que poseen, de los apellídos que portan y del carro que usan. Por eso no es de extrañar que nosotros, quienes despreciamos el sistema económico que rige y esclaviza, seamos vistos con recelo, pero no deberían de preocuparse. Quédense con su poder, nosotros sólo deseamos nuestra libertad.

1 comentario:

  1. Todos deberíamos ser un poco freegans, aunque saquemos nuestra comida del frigorífico y no del contenedor:
    meritxell-alvarez-mongay.suite101.net/la-comida-no-se-tira-en-el-ranchito-de-madrid-a75086

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