miércoles, 7 de abril de 2010

Hay quienes tienen la idea que ser freegan es, básicamente, ser un tipo flojo, interesado en tener una vida fácil y sin esfuerzo; mediocre, carente de ambiciones y resignado a vivir una vida de miseria antes que ser "productivo", incorporándose al mercado laboral. También se le puede criticar de "anarquista", antisocial y, en resumidas cuentas, un verdadero paria. Obviamente, quienes piensan así cometen el error de juzgar al freegan basándose únicamente en las apariencias superficiales. De hecho, una de las debilidades del movimiento freegan es precisamente lo contrario: es decir, un movimiento que debería (al menos teóricamente) agrupar a personas verdaderamente míseras, sin demasiada formación cultural y poco favorecidas (si no es que declaradamente perezosas), lo que haría del movimiento freegan un fenómeno de masas y no sólo una "excentricidad" , en realidad está compuesto mayoritariamente por personas comprometidas con valores e ideales elaborados y producto de una reflexión que les conduce a adoptar el modelo freegan mucho más por convicción que por necesidad.

Por tanto, es de cierto modo comprensible el desdén con que usualmente se ve desde afuera nuestro estilo de vida; no podría ser de otra forma en una sociedad gobernada por el consumismo, dirigido a su vez por los maquiavélicos intereses de empresarios, medios de comunicación y grupos políticos para quienes el único valor que hay en las personas depende del contenido de sus bolsillos, de las propiedades que poseen, de los apellídos que portan y del carro que usan. Por eso no es de extrañar que nosotros, quienes despreciamos el sistema económico que rige y esclaviza, seamos vistos con recelo, pero no deberían de preocuparse. Quédense con su poder, nosotros sólo deseamos nuestra libertad.

martes, 6 de abril de 2010

Querétaro, buen lugar para ser freegan

En mis correrías por la república, he tenido oportunidad de experimentar toda clase de condiciones climáticas, culturales y económicas. De costa a costa y frontera a frontera, he conocido la amplia gama de opciones que México ofrece a sus habitantes para alcanzar el logro de la felicidad y el bienestar. Sin embargo, pese a la supuesta bonanza económica que ofrece el norte, la diversidad cultural y "calidez" de los pueblos del sur, he optado por establecerme en la ciudad de Querétaro. Las razones son muchas, pero las más importantes son, a mi gusto:

a)El clima es templado y agradable. No se requiere llevar tanta ropa encima.
b) La ciudad es bella, limpia, ordenada y segura. A diferencia del D.F. o la frontera, puedes dormir sin ningún temor bajo un puente o una casa abandonada.
c) El crecimiento sostenido de la ciudad, pese a lo cual, aún es posible recorrerla de un punto a otro sin depender del transporte motorizado. Caminar es una buena opción todavía.
d) La oferta cultural de la ciudad es inigualable, y buena parte de ella es gratuita.
e) Buscando, es posible obtener muchos beneficios y facilidades sin costo alguno, o a costos apenas simbólicos.

En fin, os invito, amigos con tendencias freegan, a conocer Querétaro. Estoy seguro que les puede llegar a gustar.

sábado, 3 de abril de 2010

"Libertad, solamente la Libertad"

Existen muchas versiones sobre el origen del movimiento freegan, pero para hablar acerca de eso, ya generaremos un espacio. Lo importante de este primer mensaje es presentar este blog y, en pocas palabras, expresar las motivaciones para crearlo.

Este 2010 ha dado pie a muchas conversaciones sobre el significado de la independencia y la libertad. Sin embargo, para la mayoría de los mexicanos la expresión "Libertad" se ha convertido en una especie de teoría nebulosa que suponemos existe, aunque no sabemos distinguirla o definirla bien.

Yo parto de la idea de que la Libertad como se concibe en la actualidad es un producto más de mercadotecnia mediática- económica y política que una realidad tangible.

En mis ideales, un ser humano debería tener la libertad de elegir qué momentos dedicar a la familia, al ocio, la cultura y el trabajo, pero en la práctica, tenemos que conformarnos a la sinrazón esclavista de limitar nuestras decisiones vitales en función de las necesidades del "patrón".

En mis ideales, el ser humano debería ser libre de usar la ropa que desea, e incluso optar por no usarla, disfutando de la frescura de la brisa y la calidez del sol, pero las normas nos prohiben y reprimen algo tan natural como el desnudo, y premian y reconocen a quien "viste bien", y usa ropa de "marca".

En mis ideales, ningún ser humano debería carecer de alimentos y techo, pero en la práctica, vemos que la acumulación capitalista de riquezas injustificable, lleva a muchas empresas a optar por tirar toneladas de alimentos a la basura antes que rebajar sus precios u obsequiarlos mientras muchos pasan hambres; a su vez, muchos propietarios henchidos de un letal egoísmo, acumulan propiedades al por mayor que en ocasiones pasan decadas deshabitadas, antes que donarlas a quien carece de techo.

En mis ideales, el ser humano debería tener el derecho absoluto a elegir en todas las cuestiones que tienen que ver son su posición ante la vida, sin afrontar los multiples obstáculos que la sociedad impone. El simple hecho de tener la posibilidad cambiar de nombre y elegir el que más nos guste o refrendar el que ya poseemos, debería elevarse a rango constitucional. El preferir ser heterosexual u homosexual, religioso o ateo, partidista o anarquista, no debería llevar consigo el rechazo que ahora vemos.

Por lo anteriormente expuesto, veo necesario un movimiento que reivindique y afirme las libertades básicas humanas. El movimiento freegan promueve muchas de los anhelos de libertad, solidaridad, responsabilidad social y ambiental que ofrecen un modelo alternativo de convivencia no sólo paralelo al consumismo capitalista, sino incluso opuesto a él, incluyente y de alcances universalistas.

Es tiempo, pues, de que en nuestro país se conozca más este modelo económico-filosófico en crecimiento, que ofrece una vida digna y con significados a quien la práctica, y que ya ha demostrado en muchos países y comunidades ser verdaderamente sustentable.

Enhorabuena, México, ¡y a despertar!